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lunes, 7 de octubre de 2013

HOY EN EL MUNDO LITERARIO

7 de octubre 1849
Muere en la ciudad de Baltimore (EE.UU.) Edgar Allan Poe, escritor y poeta romántico estadounidense, gran maestro del relato corto y autor de narraciones tan conocidas como "Narraciones extraordinarias", "El cuervo", "El manuscrito hallado en una botella", "Los crímenes de la calle Morgue" y tantos otros. La causa exacta de su muerte nunca será aclarada, aunque todo apunta a consumo de drogas y alcohol.

lunes, 9 de septiembre de 2013

9 de septiembre de 1828 nace  Leon Tolstoi, novelista ruso, profundo pensador social y moral. Autor de obras tan importantes como “Guerra y Paz”o “Ana Karenina”.
Comparto con ustedes este cuento corto:
El mujik y los pepinos
Una vez un campesino fué a robar pepinos a una huerta. En cuanto se deslizó hasta el sembrado, pensó: -Si consigo llevarme un saco de pepinos, los venderé y con ese dinero compraré una gallina. La gallina pondrá huevos, incubará y sacará muchos pollitos. criaré los pollitos, los venderé y compraré un lechoncito. Cuando crezca, tendrá una buena cría. La vanderé para comprar una yegua, que, a su vez, me dará potros. Los criaré y los venderé; después compraré una casa y pondré una huerta. Sembraré pepinos, pero no permitiré que me roben. Pondré unos guardias muy severos, para que vigilen. Y, de cuando en cuando, me daré una vueltecita y les gritaré: "Eh, amigos, vigilad con más atención". Sin darse cuenta, el mujik dijo esas palabras en voz alta-. Los guardias que vigilaban la puerta se abalanzaron sobre él, y le dieron una buena paliza. Los guardias que vigilaban la puerta se abalanzaron sobre él, y le dieron una buena paliza.
Mujik: campesino ruso


jueves, 5 de septiembre de 2013

HALLAN MANUSCRITO INÉDITO DE BORGES

Hallan un manuscrito inédito de Borges con el último párrafo de un cuento
El hallazgo parece planeado de antemano por Borges, ya que en "Tema del traidor y del héroe" el bisnieto del protagonista descubre en los archivos un artículo manuscrito
Buenos Aires, Argentina.- Investigadores argentinos hallaron un manuscrito inédito del genial escritor Jorge Luis Borges en los depósitos de la hemeroteca de la Biblioteca Nacional, confirmaron hoy a Efe fuentes de la institución.

Los bibliotecarios Laura Rosato y Germán Álvarez encontraron un final alternativo al cuento borgiano "Tema del traidor y del héroe", que fue publicado por primera vez en 1944.

El párrafo final del cuento, con la inconfundible letra diminuta del autor de "El Aleph", estaba en el interior del ejemplar 112 de la revista Sur.

"Es la primera vez que encuentran una nota suelta manuscrita", declaró a Efe el director de Cultura de la Biblioteca Nacional, Ezequiel Grimson, sobre el trabajo de Rosato y Álvarez, dedicados a rastrear desde hace años la biblioteca cedida a la institución por el autor de "Historia universal de la infamia".

Grimson destacó también que se trata del primer manuscrito importante del escritor argentino en custodia del Estado, ya que los demás pertenecen a colecciones privadas.

El apunte "está a disposición de los investigadores" en la sala del Tesoro de la Biblioteca Nacional y más adelante será impreso y publicado para darlo a conocer también al público general, añadió el director de Cultura del centro.

El hallazgo parece planeado de antemano por Borges, ya que en "Tema del traidor y del héroe" el bisnieto del protagonista descubre en los archivos un artículo manuscrito.

En un comunicado, el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, subrayó que la nota parece haber estado "a la espera" de un lector futuro en "esos suplementos que como señaladores del destino, Borges dejaba esparcidos en el refugio impenetrable de libros y revistas".

González agregó que la pieza ayuda a conocer la forma de trabajar del escritor y exdirector de la institución, ya que "cada tachadura es significativa porque muestra que cada palabra es pensada, y es intuida".

viernes, 16 de agosto de 2013

Hoy, día de La Restauración, ¡Oh historia juguetona! están de fiesta de cumpleaños dos hijos dignos de la memoria y el cariño de Bonao: el Prof. Egidio Velázquez Sosa (Viejo Jillo) y el Dr. Diómedes Núñez Polanco; por demás, miembros honorables de la Union de Escritores de MonseñorNouel.

miércoles, 14 de agosto de 2013

JORGE LUIS BORGES


Jorge Luis Borges (1899-1986) es uno de los escritores más importantes del siglo XX, no solamente a nivel nacional en Argentina, su país de origen, sino mundialmente. Su obra incluye cuentos, ensayos y poemas. Sus ideas políticas fueron muy polémicas, lo cual se cree que conspiró en contra de que obtuviese el Premio Nobel de Literatura. De todos modos cosechó numerosos premios en el mundo, como el Cervantes en España. Entre sus poemas podemos encontrar Poema de los dones, Los justos, Ausencia, Ajedrez, Los espejos y Los Borges.
 
 

La intrusa

[Cuento. Texto completo.]

Jorge Luis Borges

 
Dicen (lo cual es improbable) que la historia fue referida por Eduardo, el menor de los Nelson, en el velorio de Cristián, el mayor, que falleció de muerte natural, hacia mil ochocientos noventa y tantos, en el partido de Morón. Lo cierto es que alguien la oyó de alguien, en el decurso de esa larga noche perdida, entre mate y mate, y la repitió a Santiago Dabove, por quien la supe. Años después, volvieron a contármela en Turdera, donde había acontecido. La segunda versión, algo más prolija, confirmaba en suma la de Santiago, con las pequeñas variaciones y divergencias que son del caso. La escribo ahora porque en ella se cifra, si no me engaño, un breve y trágico cristal de la índole de los orilleros antiguos. Lo haré con probidad, pero ya preveo que cederé a la tentación literaria de acentuar o agregar algún pormenor.

En Turdera los llamaban los Nilsen. El párroco me dijo que su predecesor recordaba, no sin sorpresa, haber visto en la casa de esa gente una gastada Biblia de tapas negras, con caracteres góticos; en las últimas páginas entrevió nombres y fechas manuscritas. Era el único libro que había en la casa. La azarosa crónica de los Nilsen, perdida como todo se perderá. El caserón, que ya no existe, era de ladrillo sin revocar; desde el zaguán se divisaban un patio de baldosa colorada y otro de tierra. Pocos, por lo demás, entraron ahí; los Nilsen defendían su soledad. En las habitaciones desmanteladas dormían en catres; sus lujos eran el caballo, el apero, la daga de hojas corta, el atuendo rumboso de los sábados y el alcohol pendenciero. Sé que eran altos, de melena rojiza. Dinamarca o Irlanda, de las que nunca oirían hablar, andaban por la sangre de esos dos criollos. El barrio los temía a los Colorados; no es imposible que debieran alguna muerte. Hombro a hombro pelearon una vez a la policía. Se dice que el menor tuvo un altercado con Juan Iberra, en el que no llevó la peor parte, lo cual, según los entendidos, es mucho. Fueron troperos, cuarteadores, cuatreros y alguna vez tahúres. Tenían fama de avaros, salvo cuando la bebida y el juego los volvían generosos. De sus deudos nada se sabe y ni de dónde vinieron. Eran dueños de una carreta y una yunta de bueyes.

 
Físicamente diferían del compadraje que dio su apodo forajido a la Costa Brava. Esto, y lo que ignoramos, ayuda a comprender lo unidos que fueron. Malquistarse con uno era contar con dos enemigos.

 
Los Nilsen eran calaveras, pero sus episodios amorosos habían sido hasta entonces de zaguán o de casa mala. No faltaron, pues, comentarios cuando Cristián llevó a vivir con él a Juliana Burgos. Es verdad que ganaba así una sirvienta, pero no es menos cierto que la colmó de horrendas baratijas y que la lucía en las fiestas. En las pobres fiestas de conventillo, donde la quebrada y el corte estaban prohibidos y donde se bailaba, todavía, con mucha luz. Juliana era de tez morena y de ojos rasgados; bastaba que alguien la mirara, para que se sonriera. En un barrio modesto, donde el trabajo y el descuido gastan a las mujeres, no era mal parecida.

 
Eduardo los acompañaba al principio. Después emprendió un viaje a Arrecifes por no sé qué negocio; a su vuelta llevó a la casa una muchacha, que había levantado por el camino, y a los pocos días la echó. Se hizo más hosco; se emborrachaba solo en el almacén y no se daba con nadie. Estaba enamorado de la mujer de Cristián. El barrio, que tal vez lo supo antes que él, previó con alevosa alegría la rivalidad latente de los hermanos.

 
Una noche, al volver tarde de la esquina, Eduardo vio el oscuro de Cristián atado al palenque En el patio, el mayor estaba esperándolo con sus mejores pilchas. La mujer iba y venía con el mate en la mano. Cristián le dijo a Eduardo:

 
-Yo me voy a una farra en lo de Farías. Ahí la tenés a la Juliana; si la querés, usala.

 
El tono era entre mandón y cordial. Eduardo se quedó un tiempo mirándolo; no sabía qué hacer. Cristián se levantó, se despidió de Eduardo, no de Juliana, que era una cosa, montó a caballo y se fue al trote, sin apuro.

 
Desde aquella noche la compartieron. Nadie sabrá los pormenores de esa sórdida unión, que ultrajaba las decencias del arrabal. El arreglo anduvo bien por unas semanas, pero no podía durar. Entre ellos, los hermanos no pronunciaban el nombre de Juliana, ni siquiera para llamarla, pero buscaban, y encontraban razones para no estar de acuerdo. Discutían la venta de unos cueros, pero lo que discutían era otra cosa. Cristián solía alzar la voz y Eduardo callaba. Sin saberlo, estaban celándose. En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle, más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Esto, de algún modo, los humillaba.

 
Una tarde, en la plaza de Lomas, Eduardo se cruzó con Juan Iberra, que lo felicitó por ese primor que se había agenciado. Fue entonces, creo, que Eduardo lo injurió. Nadie, delante de él, iba a hacer burla de Cristián.

 
La mujer atendía a los dos con sumisión bestial; pero no podía ocultar alguna preferencia por el menor, que no había rechazado la participación, pero que no la había dispuesto.

 
Un día, le mandaron a la Juliana que sacara dos sillas al primer patio y que no apareciera por ahí, porque tenían que hablar. Ella esperaba un diálogo largo y se acostó a dormir la siesta, pero al rato la recordaron. Le hicieron llenar una bolsa con todo lo que tenía, sin olvidar el rosario de vidrio y la crucecita que le había dejado su madre. Sin explicarle nada la subieron a la carreta y emprendieron un silencioso y tedioso viaje. Había llovido; los caminos estaban muy pesados y serían las once de la noche cuando llegaron a Morón. Ahí la vendieron a la patrona del prostíbulo. El trato ya estaba hecho; Cristián cobró la suma y la dividió después con el otro.

 

En Turdera, los Nilsen, perdidos hasta entonces en la mañana (que también era una rutina) de aquel monstruoso amor, quisieron reanudar su antigua vida de hombres entre hombres. Volvieron a las trucadas, al reñidero, a las juergas casuales. Acaso, alguna vez, se creyeron salvados, pero solían incurrir, cada cual por su lado, en injustificadas o harto justificadas ausencias. Poco antes de fin de año el menor dijo que tenía que hacer en la Capital. Cristián se fue a Morón; en el palenque de la casa que sabemos reconoció al overo de Eduardo. Entró; adentro estaba el otro, esperando turno. Parece que Cristián le dijo:

 
-De seguir así, los vamos a cansar a los pingos. Más vale que la tengamos a mano.

 
Habló con la patrona, sacó unas monedas del tirador y se la llevaron. La Juliana iba con Cristián; Eduardo espoleó al overo para no verlos.

 
Volvieron a lo que ya se ha dicho. La infame solución había fracasado; los dos habían cedido a la tentación de hacer trampa. Caín andaba por ahí, pero el cariño entre los Nilsen era muy grande -¡quién sabe qué rigores y qué peligros habían compartido!- y prefirieron desahogar su exasperación con ajenos. Con un desconocido, con los perros, con la Juliana, que habían traído la discordia.

 
El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. Un domingo (los domingos la gente suele recogerse temprano) Eduardo, que volvía del almacén, vio que Cristián uncía los bueyes. Cristián le dijo:

 
-Vení, tenemos que dejar unos cueros en lo del Pardo; ya los cargué; aprovechemos la fresca.

 
El comercio del Pardo quedaba, creo, más al Sur; tomaron por el Camino de las Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noche.

 
Orillaron un pajonal; Cristián tiró el cigarro que había encendido y dijo sin apuro:

 
-A trabajar, hermano. Después nos ayudarán los caranchos. Hoy la maté. Que se quede aquí con su pilchas, ya no hará más perjuicios.

 
Se abrazaron, casi llorando. Ahora los ataba otro círculo: la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla.

 

FIN

sábado, 10 de agosto de 2013

HOY EN EL MUNDO LITERARIO


Hermann Hesse, novelista, poeta y pintor alemán nacionalizado suizo, nacido el  2 de julio de 1877 y fallecido en Suiza, el 9 de agosto 1962).

Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, como reconocimiento a su trayectoria literaria.

Hermann Karl Hesse nació en Calw, localidad ubicada en Baden-Wurtemberg, donde transcurrieron los tres primeros años de su vida (hasta 1880) y tres años de colegio (1886 a 1889). Descendiente de misioneros cristianos, la familia tuvo desde 1873 una editorial de textos misioneros dirigida por el abuelo materno de Hesse, Hermann Gundert. Fue hijo de Johannes Hesse, nacido en 1847, hijo de un médico originario de Estonia, y de Marie Gundert, nacida en Basilea (Suiza) en 1842. Hesse tuvo cinco hermanos de los que dos murieron prematuramente.E

Obras:

Siendo todavía librero, publicó en el otoño de 1898 su primer libro de poemas, Canciones románticas, y en el verano de 1899, Una hora después de la medianoche. Las dos obras fracasaron comercialmente.

 Entre septiembre y octubre de 1917 Hesse redactó su novela Demian. El libro fue publicado en 1919, con el seudónimo de Emil Sinclair.

 En 1922 apareció la novela Siddhartha, en la que expresa su amor por la cultura y sabiduría hindú.
 Las principales obras que siguieron, Le Curiste (El agüista) en 1925 y el Viaje a Nüremberg en 1927, son relatos autobiográficos teñidos de ironía, en los que se anuncia su más célebre novela El lobo estepario (1927.

 En 1931 comenzó el proyecto de su última gran obra, titulada El juego de los abalorios. Publicó en 1932 un relato preparatorio, El Viaje a Oriente. Hesse observaba con preocupación la toma de poder de los nazis en Alemania. En 1933, Bertolt Brecht y Thomas Mann estuvieron en su casa durante sus viajes al exilio.
En gran parte, por esta obra tardía le fue concedido en 1946 el premio Nobel de literatura. Después de la Segunda Guerra mundial, su creatividad declinó: escribió relatos y poemas, pero ninguna novela. Murió a los ochenta y cinco años, el 9 de agosto de 1962 en Montagnola, a consecuencia de una hemorragia cerebral mientras dormía. Sus obras consideradas de gran valor espiritual y humanístico han contribuido enormemente al despertar artístico de generaciones enteras enriqueciendo así a la literatura universal.

miércoles, 7 de agosto de 2013

HOY EN EL MUNDO LITERARIO

Rabindranath Tagore
Poeta, filósofo y pintor indio nacido en Calcuta en 1861.
Hijo de un líder Brahmo Samaj, fue el menor de catorce hermanos. Recibió la educación básica en casa donde existió un gran ambiente intelectual.
A los diecisiete años fue enviado a Inglaterra para completar su educación; sin embargo, interrumpió los estudios cuando asistía a University College de Londres y regresó a su país para matricularse en escuela experimental en Shantiniketan. La primera parte de su obra está contenida en "Carta de un viajero en Europa" 1881, "Canciones del atardecer" 1882 y "El despertar de la fuente" 1882. Después de su matrimonio en 1883, continuó su larga carrera literaria, destacándose especialmente como poeta, con obras como "Gitanjali" 1912, "El Jardinero" 1913, "Luna Creciente" 1913, "Punashcha" 1932, "Shes Saptak" 1935, y "Patraput" 1936.
En 1912 regresó a Londres, en 1913 recibió el Premio Nobel de Literatura y en 1915 fue nombrado  Caballero por el Rey Jorge V.

Falleció el 7 de agosto de 1941.

martes, 6 de agosto de 2013

ANÉCDOTARIO LITERARIO

Rectificar es de sabios
Bien conocida era la animadversión que sentía Ramón María del Valle-Inclán hacia el polifacético José de Echegaray, contra el que soltaba, cada vez que podía, más de un improperio en público.
Cierto día, en una de esas acaloradas discusiones que el escritor mantenía con asiduidad en las tertulias a las que asistía, perdió la paciencia con uno de los contertulios al ver que éste defendía con fervor las obras escritas por el Premio Nobel.
Ni corto ni perezoso, el dramaturgo gallego espetó al hombre un sonado «¡pedazo de bruto!» a lo que el ofendido espetó :
«¡Retire usted esas palabras!»
Valle-Inclán quedó pensativo, se acarició su larga barba y dijo con toda la tranquilidad del mundo:
«De acuerdo, retiro solamente lo de “pedazo”»
 

HOY EN EL MUNDO LITERARIO

6 de agosto 1896: nace Andrés Eloy Blanco, escritor, poeta y político venezolano. Destacó sobre todo su poesía social, del que recordamos el bellos poema “Píntame angelitos negros”, que el cantante Antonio Machín popularizó internacionalmente.
PÍNTAME ANGELITOS NEGROS 

--Ay, compadrito del alma,
¡Tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le miraba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
se me murió mi negrito;
dios lo tendría dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito de Cielo. 

--Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros. 

Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,

que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro. 

Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros. 

¿No hay un pintor que pintara
angelitos de mi pueblo?
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo. 

Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negro,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo. 
 

6 de agosto 2001:muere Jorge Amado, escritor brasileño, uno de los más conocidos y más traducidos. Incluso a braille y audiolibros para ciegos. Fue miembro de la Academia Brasileña de las Letras. Ampliamente premiado, cuenta en su haber con el Premio Luis de Camoes de las Letras Portuguesas. Autor de “A morte e a morte de Quincas Berro d’Água” o “Mar morto, Gabriela, cravo e canela”.
 
EN PAZ

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, 
porque nunca me diste ni esperanza fallida, 
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; 

porque veo al final de mi rudo camino 
que yo fui el arquitecto de mi propio destino; 

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, 
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: 
cuando planté rosales, coseché siempre rosas. 

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: 
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! 

Hallé sin duda largas las noches de mis penas; 
mas no me prometiste tan sólo noches buenas; 
y en cambio tuve algunas santamente serenas... 

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. 
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!