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martes, 6 de agosto de 2013

ANÉCDOTARIO LITERARIO

Rectificar es de sabios
Bien conocida era la animadversión que sentía Ramón María del Valle-Inclán hacia el polifacético José de Echegaray, contra el que soltaba, cada vez que podía, más de un improperio en público.
Cierto día, en una de esas acaloradas discusiones que el escritor mantenía con asiduidad en las tertulias a las que asistía, perdió la paciencia con uno de los contertulios al ver que éste defendía con fervor las obras escritas por el Premio Nobel.
Ni corto ni perezoso, el dramaturgo gallego espetó al hombre un sonado «¡pedazo de bruto!» a lo que el ofendido espetó :
«¡Retire usted esas palabras!»
Valle-Inclán quedó pensativo, se acarició su larga barba y dijo con toda la tranquilidad del mundo:
«De acuerdo, retiro solamente lo de “pedazo”»
 

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